Como no tengo ganas de escribir, solo cito un viejo post de un fotolog olvidado -y borrado tambien por las autoridades de dicho sitio- en el que, impulsado por mis venturas de tiempo atrás en la surrealista poesía de pessoiana, jugaba un poco a ser poeta.
Gracias por leer - o por no hacerlo, depende del caso-
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Es de noche.
La veo y me siento humano de los pies a la cabeza.
Es curioso que toda la vida del individuo que allí vive,
me atrae sólo por esa luz vista a lo lejos.
Sin duda su vida es real y él tiene rostro, gestos, familia y profesión.
Pero ahora sólo me importa la luz de su ventana.
A pesar de que la luz está allí por haberla él encendido,
la luz es la realidad inmediata para mí.
Yo nunca voy más allá de la realidad inmediata.
Más allá de la realidad inmediata no hay nada.
Si yo, desde donde estoy, sólo veo aquella luz,
en relación a la distancia en que estoy hay sólo aquella luz.
El hombre y su familia son reales del lado de allá de la ventana.
Yo estoy del lado de acá, a gran distancia.
Se apagó la luz.
¿Qué me importa que el hombre continúe existiendo?
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